Niégalo todo
que te comiste el plato del otro
que vandalizaste la mañana
que renunciaste al aliento
que solo imaginaste la novela
que no supiste contar el tiempo
que robaste a los necesitados
que humillaste al derrotado
que salvaste el abismo sin ayuda
que te fuiste con todos los bienes
que quebraste la rama que te sostenía
que terminaste el camino sin comprender
que te sacaron por carecer de gracia
que no perdonaste al sapiente
que no hiciste nada por el clemente
que te dormiste al final del concierto
que te sentaste en mitad de la calle
a esperar quién te recogiera.
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