miércoles, 21 de julio de 2010

Abrazada a tu chelo

Abrazada a tu chelo eres el sol de la montaña,
el movimiento del agua,
un llamado lejano,
la hoja que se cae,
la tierra mojada,
el verbo venir,
una puerta entreabierta,
todas las cosas que quiero.

La tarde que no se acaba

Siendo tan difícil como el paso que debes dar (por desconocimiento o simple incompetencia) te levantas una mañana y te das cuenta que tus cosas siguen en el mismo lugar que las dejaste. La vida tirada por el piso, los sueños que ya no reconoces, el mismo motivo de la espera, el dónde y el cuándo, que se vuelven persistentes, invasivos y melancólicos. Aparece también el por qué sigues escribiendo y caminando sin mucha idoneidad. Sales a la calle y ves el mundo tan parecido a la nunca recobrada imagen de la conformidad: gente saliendo a la oficina o corriendo en el parque antes de salir a la oficina. Sabes en ese momento que tu camino es distinto (así vayas al mismo lugar). Es un delirio gobernado por los encuentros que, necesitas te lleven lejos de esta realidad maniquea, desabrigada, indolente y hasta cierto punto suicida. Juegas entonces a recorrer el tiempo cumpliendo la cita de un guión nefasto y no menos conveniente. Tu regreso, mientras buscas el camino a tu casa, es un examen de confianza. Sabes que tu sitio es un cuadro de Modigliani, una empanada en la mañana, un sueño en el separador, un adagio entre las nubes y una cita en la sala de cine con la mujer que amas. En ese momento recuerdas la primera toma de Morir en Madrid, la bruma, el sendero, el labriego, el paso lento, la tarde que no se acaba.

Es ahí donde comienza y termina tu obsesionado y fracasado proyecto de la tarde que no se acaba.

domingo, 18 de julio de 2010

Bill Withers - Ain't No Sunshine

Conocí el tema en un L.P. que trajo mi papá a la casa familiar en los años 70´s, en la maravillosa interpretación de Isaac Hayes en el concierto de Wattstax (20 de agosto de 1972) conocido como el Woodstock afroamericano. Fue una de mis primeras y más importantes entradas a la música. Gracias Álvaro. Esta es la versión original de su compositor, Bill Withers.

Te voy a dar la espera

Te voy a dar la espera, los colores que se quedaron, la intención de seguir en el camino.

Soy el hombre que se esconde, soy la sombra al otro lado de la vela. Me quedaré quieto y te seguiré adorando como quien persiste en la página que se quiere leer. Recogeré las cosas que arrojaste desde la ventana. Me dedicaré a tus ojos (maravillosos, desafiantes, inauditos), antes de que amanezca. Me quedaré en la casa, porque afuera sopla el viento y es posible que más tarde llueva. Chuchuna inverosimil, creo que no te voy a dejar ir. Me voy a instalar otra vez en las notas de tu chelo, las que viajan por las calles, llegan a las nubes y también a mí.

sábado, 17 de julio de 2010

Es preciso perderse para empezar a escuchar (Carmen Pardo Salgado)

Es preciso vivir en el aire, respirar tu aliento, administrar la lentitud, dormir la madrugada, llevarte y traerte de regreso, dibujarte la vida que me vas a dar, hacer el día desde tu cintura, impulsarte al abismo que me acompaña, entregarte un trozo de fruta con tus ojos cerrados, retenerte, liberarte, llenarte de flores y descansar a tu lado.

El sueño de la carretera

Suelo recibir con agrado la llegada de la lluvia, cuando es cálida, pertinaz e invasiva. Desde el panorámico de mi automóvil, la carretera y lo que pienso son sólo gotas de agua que se borran y me recuerdan las preguntas que dejé. Cuando llueve no me gusta ver la cara de mi ciudad desprotegida, decadente y vertiginosa (nocturna-inabordable). Es por eso que prefiero el silencio de la carretera,

la cadena de recuerdos que me conducen a ti
el hallazgo de una piedra azul cuando empezaba a caminar
el terror de por fin llegar, a donde no hay nadie
la distancia que me separa de la estrella más cercana
las palabras pronunciadas algún día y que fueron las últimas
las señales que dejé marcadas en el camino para que me encontraras
las cosas que fui a ver cuando nadie lo pidió
lo que ves en mis ojos y no me es posible ver
lo que aprendí viajando en tu cuerpo
las puertas que cerré
lo que creo que soy
el salto al vacío... con los brazos abiertos.

viernes, 16 de julio de 2010

Charles Ives

Un niño va corriendo a recoger la pelota que se ha ido lejos. Al tomarla entre sus manos olvida la pelota, olvida que está lejos y se sienta en el campo verde cubierto por la última luz del atardecer. En lugar de miedo, en sus ojos se refleja la rama caída en el prado, el viento que se lleva un papel, el instante de vida que acompaña a un insecto, su agitada respiración. Aparece la certeza de su inmovilidad, de ocupar, por primera vez, un punto despreciable, alrededor del cual, todas las cosas del mundo se desplazan, cumpliendo el milenario libreto del cambio. Advierte con trémulo asombro, con infantil alegría, que es un eje en el centro de su minúsculo universo, que ya no quiere regresar, que se quiere quedar, para habitar definitivamente el espacio del silencio.

jueves, 15 de julio de 2010

domingo, 16 de mayo de 2010

Voy a quedarme

No me voy a despedir, tampoco quiero renacer, solamente estoy inmóvil. No me importa que me vean así, total es lo que soy. Soy la piedra que tarde o temprano se rompe, el sueter motoseado, el barco que todos abandonaron, el miedo a vivir equivocado. Me acompañan las palabras que ordeno y clasifico, mi intrincado pasado, el dolor que me sigue a todas partes y el conocimiento del universo por el que nadie se ha interesado y al cual le debo la vida que he vivido.

Voy a quedarme, sí. Escuchando todo lo que la gente dice. Voy a sentarme a respirar el viento. No voy a salir. No voy a pedir perdón. Me voy a tomar el tiempo. Voy a esperar un atardecer. Me voy a quedar callado.

lunes, 10 de mayo de 2010

EL espejismo

Todo me da miedo
el peldaño que provoca mi caída
el silencio que recibo a cambio
sobrevivir a la despedida
el espejismo
es decir
la vida

volver a vivirla.

sábado, 3 de abril de 2010

Quiero llevarte lejos

Ahora que me pongo a pensar en vos cerca de la madrugada, me llega el deseo de leerte ese poema (que no conoces) o recorrer tu frente, partiendo del lugar insondable que me lleva a ti. Al final viene siendo lo mismo, porque no dejarás de ser mariposa, cielo eterno, azúcar en la boca, farol de media noche, una gota de agua.

Como lo haría el viajero que llega con presentes y recuerdos, mi ofrenda es tu reposo, la luz que no se apaga, el barco que te está esperando. Estoy para mirarte muy de cerca, para hacer la fiesta parado en tu sonrisa, el minuto en el que hacemos los te quieros, me fascinas, no te vayas, ese lugar donde nace tu ilusión, mis palabras, nuestras citas, miles de cosas.

Quiero llevarte lejos, mostrarte mis heridas, adorarte en la mañana, vestirte de estrellas y salir contigo a mejorar la vida. Quiero contarte lo que se ve, cuando tus ojos están cerrados.

jueves, 1 de abril de 2010

Puedo vivir sólo de palabras

Puedo reconocer la mano que busca la puerta del sitio donde me escondo, el pan con uvas que me alimenta, el dinero que cambio por cosas vanas y las manos de criaturas que apenas conozco. Después de todas las vueltas que da la vida, ahora que los años pasan más de prisa, me encuentro convertido en un hombre distraído que no se aleja mucho de la casa. Camino siempre en círculos, repito las mismas bebidas, recurro a las mismas conversaciones y persisto en buscar lo que no existe. No estoy solo en esto. Me acompañan seres sin nombre que reconozco en el supermercado y que caminan mirando el piso, como yo. No soy impasible, no creo en la paz del mundo, no me hago muchas preguntas, prefiero dormir de día, tengo pendiente un postergable viaje interior, algunas veces me da miedo levantarme, me paraliza el silencio, persigo todos los días el amor, entrego todo a quien decide sentarse al lado mío, no ahorro para el futuro, prefiero viajar en taxi, puedo vivir sólo de palabras y no comparto la indolencia.

jueves, 18 de febrero de 2010

Uma Thurman

Una escena de Pulp fiction que estará siempre en la memoria. Uma Thurman en el papel de la mujer disoluta que evita los silencios.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Las olas y las nubes

Entendí que las olas y las nubes son las mismas y que han estado todo el tiempo de regreso. Que los fracasos, al igual que las batallas, no te fortalecen, que sólo se repiten para recordarte en dónde estás. Que el tiempo, como las gentes, tienen en común la propiedad del abandono. Y que no hay nada más disgregador que el dolor del otro. Siempre tengo miedo. Es la circunstancia que me ha permitido elegir y, muchas veces, hacer de la novedad un asunto tan problemático como la vida misma. Entonces imagino otra corta esperanza, dejo de avanzar y busco mis ojos que se reflejan en la primera esquina, de la primera calle que aparece. Nunca he mirado lejos. Los proyectos, la distancia y los pronósticos han sido territorios que no he podido alcanzar. Mi agudeza visual sólo me permite llegar a los granos de azúcar, las pelusas en el aire y al brillo de los ojos cuando habitan el amor. El silencio me acobarda. Intencionalmente he hallado dentro de mí el sosiego, la desesperanza. No tengo excusa...

miércoles, 6 de enero de 2010

Lhasa de Sela




Se llama Lhasa de Sela. Hay melancolía, emotividad y mucha alma. Acabo de conocerla y estoy conmovido. Se fue la noche del 1 de enero del 2010...
Su vida
http://www.elpais.com/articulo/Necrologicas/Lhasa/Sela/voz/angel/errante/elpepinec/20100105elpepinec_2/Tes

Su página
http://lhasadesela.com/

Su música


Playing for change

Un trabajo investigativo de impecable calidad técnica que reivindica la música que se encuentra en la calle y a sus protagonistas en su medio natural.


martes, 5 de enero de 2010

El espacio

En este punto extraño y -para decirlo de otro modo- un tanto incómodo, al inicio de otro fugaz año terrestre que, como los últimos diez y siete, veremos pasar desde el puente; se me antoja dejar de mirar el tiempo y dedicarle algo al espacio. El punto, la línea, la superficie, los volúmenes, el eje z, la cuarta dimensión (en el lenguaje matemático porque para la teoría de la relatividad estaríamos hablando nuevamente de tiempo), el tiempoespacio y el agujero negro en el que no habita ni lo uno ni lo otro. Se trata de la aventura del pensamiento en la inventada y maravillosa correspondencia de la realidad con la forma de las ideas. Nada más quijotesco que la ciencia. Luego vienen los conceptos y los lugares comunes. El espacio entre los dos, la invasión de tu espacio, las distancias fabricadas de múltiples espacios, el espacio interior... y el más importante, tal vez porque es el único real, el espacio cósmico, que además es curvo e infinito.

A favor de los espacios están el aire libre, la cama doble, las cúpulas islámicas y la distancia que recorro en cualquier medio cuando me alejo.

Sacrificando los espacios se encuentran los ascensores, las piscinas y el interior de todos los medios de transporte inventados.

Para la generalidad la libertad está asociada directamente a un problema de espacios abiertos (físicos y metafísicos) como el viaje, la voluntad y las ideas, asunto con el cual los existencialistas no estuvieron precisamente de acuerdo.

En mi caso el asunto del espacio me conmueve más desde dos necesidades:

1. La belleza

2. Entrar

La belleza

La belleza desde la dimensión del tiempo se llama música. O como lo dijo Barenboim, la música es la interrupción del silencio. Y este último, sólo se explica desde el tiempo. Para el caso del espacio el tema se hace más sencillo y a la vez innumerable. Como escribió Calamaro, lo que pasa es que soy muy sensible a la belleza. Todo lo que me resulta hermoso ocupa un sitio en el vacío. Más aún, puede ser el vacío mismo: los únicos cuadros que he pintado en mi vida tienen como título Blanco 1 y Blanco 2. Además de lo obvio de su contenido hay que agregar que también, y naturalmente, no volveré a pintar. El blanco no es mi color favorito, desde la óptica, además, parece que no es un color pues es la suma de todos. Mi color es el azul, el azúl Miró...el de la serie Azul. De los tres, este es el que me encanta: Azul II, (1961).



Miró


Pero como en todo hay otras versiones, otras maneras de querer ver lo mismo. Por ejemplo el cuadro de abajo lo pintó el francés Ives Klein y su original título, no muy alejado del de Miró, es Monochrome Bleu (1960)... un año antes.




Klein


Todo lo que más me gusta es azul. Como el azul del cielo que cubre el Altiplano Cundiboyacense que tanto quiero. Mi hermanita Clarita, que pinta muy bien, lo sabe y por eso me regaló un azul inmenso que veo todos los días de mi vida en el comedor de mi apartamento.
Es el centro de mi casa.

La belleza que sea grande, para que se pueda ver, y lo más grande es el espacio pues el tiempo no tiene principio ni fin. Sólo es grande lo que tiene límites. El paisaje enmarcado en la lente de mi cámara, el bosque que me hace insignificante, las nubes de papel en el cielo, todas las hojas del pasto verde que crece en el campo, una huella en el desierto, una piedra que se descuelga montaña abajo. Respeto todo lo que me supera. Me gusta la grandilocuencia.






Barbey







Joao, 8 años



Entrar

Mejor que salir, prefiero entrar. No me emociona el viaje, los paises, las compras, la peripecia nocturna y transgresora, la aventura urbana, la ansiedad que vive en los aeropuertos, el peso de la maleta, el abandono, la necesidad de viajar para encontrar algo importante. Me quedo con la intimidad de las casas en donde se acuesta, descansa y se levanta la gente. Me quedo con el ruido que produzco. Me quedo con lo que hay adentro. Me quedo con todas mis cosas en el escenario. Me quedo con el mejor momento de la vida: el regreso.

sábado, 2 de enero de 2010

Desde mi ventana

Dejo ir este mensaje desde mi ventana, para enterarte de lo que pasa en tus ojos cuando los abres: las alas de tu viaje, la princesa que quiere reír, tu ilusión de quedarte a vivir en este tu último refugio. Como el hombre que cuenta las horas, aguardo tu café cuando amanece y las estrellas que caen donde estamos tú y yo. Cualquier cosa que dejas, así como las calles, la luna y mi piel, es el tiempo y es también mi último paso del camino.

No desaparezcas, déjame intentar el sueño, tu música, el agua, todos los colores... ese lugar donde tú siempre estás.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Lo que va quedando en el camino

Ventana, río, madeja, la misma lluvia, mi guitarra fracturada, las heridas que se quedan, una niña que está sola, la necesidad de otra fiesta, las promesas que nunca se cumplieron, carrusel de madera, retrato de familia, todos los amigos, la vida que se va, esta vuelta que no termina, un vaso medio vacío, mi camisa de mañana, la puerta que nunca llamé, un algodón en el parque, mandarinas para la sed...

lo que va quedando en el camino.

lunes, 23 de noviembre de 2009

1961

Un martes, hace 48 años, llegué a un mundo dominado por la codicia, la esperanza, el avance tecnológico, la incertidumbre, la poesía, la libertad y la ignorancia que sigue orquestando la misma fiesta...


La conquista del espacio.

El 12 de abril, Rusia coloca en órbita terrestre al primer hombre de la historia; el astronauta y militar Yuri Gagarin, quien en el cohete Vostok tres, da inicio a la era espacial.

La revolución.

En Cuba, en abril de 1961, una brigada de asalto de cerca de 1.300 opositores cubanos al régimen comunista de Castro desembarca en Bahia de Cochinos, con apoyo financiero y militar de la CIA. La pérdida del factor sorpresa y la falta del apoyo aéreo previsto desde EE.UU. hace que el grupo deba rendirse en menos de 72 horas luego de enfrentarse a fuerzas regulares cubanas muy superiores en número. El propósito de liderar una rebelión armada para derrocar a Castro fracasa.

Se crea el Frente Sandinista de Liberación Nacional en Nicaragua, que llegaría al poder en 1979. El FSLN se enfrenta y opone a la dictadura de los Somoza (el padre y dos hijos que le siguieron) en el poder desde 1933. Su lucha se basa en los ideales nacionalistas y las tácticas de guerrillas de Augusto Sandino, quien a principios de siglo dirigió la revolución que obtuvo la salida los Estados Unidos de Nicaragua, y que terminó con el ascenso de Somoza al poder en 1933.

El suicidio.

El 2 de julio de 1961, preso de una sicosis grave, Ernest Hemingway, el gran escritor estadounidense, autor de París era una fiesta y El viejo y el mar; viajero infatigable, corresponsal de guerra y premio Nobel de literatura, se suicida con su escopeta de cazar palomas.

El muro.


En agosto de 1961, las autoridades de la Alemania Oriental comienzan a construir en Berlín un muro de separación entre el Este y el Oeste que separa en dos la capital alemana.

Oscar

Los premios de la Academia galardonan a:

Jerome Robbins y Robert Wise (West side story) en la categoría de mejor director.

Sofía Loren (Dos mujeres), como mejor actriz.

Desayuno con diamantes (Henry Mancini), como mejor música original.

La Dolce Vita (Piero Gherardi) como mejor vestuario en blanco y negro.

Como en un espejo (Ingmar Bergman) Suecia, como mejor película extranjera.

Cannes

La película Viridiana de Luis Buñuel obtiene la Palma de Oro en el Festival de Cannes.

Música

Los Beatles hacen su primera aparición el el Cavern Club de Liverpool.

Nacimientos

George Clooney, actor estaudinense (5 de mayo).

Enya, cantante irlandesa (17 de mayo).

Michael J.Fox, actor estaudinense de origen candiense (9 de junio).

Manu Chao, músico francés (21 de junio).

Carl Lewis, atleta estaudinense (1 de julio).

Diana Spencer, princesa de Gales, Lady Di (1 de julio).

Barack Obama, presidente de los EEUU (4 de agosto).

Carlos Vives, músico y compositor colombiano (7 de agosto).

Andrés Calamaro, cantante y compositor argentino (22 de agosto).

Carlos "el pibe" Valderrama, futbolista colombiano (2 de septiembre).

Germán Sánchez Pardo, hijo de Álvaro Sánchez Alfonso y Mercedes Pardo Beltrán nace en Bogotá, Colombia (31 de octubre).

sábado, 21 de noviembre de 2009

Ama las nubes 2.


Foto: Sandra Parra


  1. El eje polar de nuestro planeta forma un ángulo de 23 grados con el eje de su órbita alrededor del Sol. En Marte la desviación es de 24 grados. En Urano esta situación se vuelve extrema: los dos ejes forman un ángulo recto.

  2. El origen de la Luna, es atribuído poco después de la aparición de la Tierra.


  3. El origen de la vida se calcula hace dos mil millones de años

  4. Los dinosaurios desparecieron de la faz de la Tierra hace 65 millones de años.

Cuatro fenómenos que tienen en común una misma explicación. Nuestra Tierra se formó hace más de cuatro mil millones de años como resultado de la absorción acumulada de innumerables piedras procedentes del espacio. Al aumentar su masa con cada aportación meteórica, alcanzó rápidamente el umbral que le permitió a su campo de gravedad retener capas de agua y de materias gaseosas: los océanos y las atmósferas. Las nebulosas galácticas (nubes de gas y polvo cuya materia se encuentra extraordinariamente dispersa: 10.000 átomos por centímetro cúbico, miles de millones de veces más tenue que una nube de humo, o aún más,un grano por cada 100.000 metros cúbicos, el volumen de una sala de conciertos), están compuestas de polvos interestelares: pequeños granos de materia sólida parecidos a nuestra arena. Arrastrados por la rotación del disco protosolar, estos granos se encuentran, se juntan y forman conglomerados de una masa cada vez mayor. Terminan su constitución uniéndose a raros asteroides que pierden el centro de su órbita y viajan como bólidos hasta que impactan drásticamente a los planetas. Los choques más violentos pueden llegar a inclinar el eje de rotación de los planetas impactados. De allí las inclinaciones de Marte, Urano y de nuestro planeta. Las estaciones, las migraciones y todos los fenómenos climáticos preservan el recuerdo de una colisión brutal que inclinó el eje de la Tierra hacia el final del bombardeo meteórico de los primeros tiempos del sistema solar. Por eso la Navidad es fría o calurosa, depende del lugar en el que nos encontremos.



El nacimiento de la Luna, de otro lado, se atribuye a la colisión de un asteroide gigante (un cuerpo más grande que Marte) sobre la Tierra, poco después de la formación del sistema solar. Con el calor que desprende el impacto inmensas masas de materia son arrojadas al espacio las cuales se aglomeran y terminan por constituir nuestro satélite, la hermosa Luna que nos acompaña, el principal agente que nos recuerda que el Universo existe.



Los cometas son bloques de hielo, polvo cósmico e hidrocarburos del tamaño de una motaña de de 8.000 mts. de altura (recordemos que la temperatura promedio del espacio interestelar es de -270 grados centígrados). Millones de ellos ocupan el inmenso espacio que separa el Sol de las estrellas. En un viaje lento por el universo (a una velocidad inferior a la luz) predomina la oscuridad, el frío y el vacío. O como lo dijo Carl Sagan, pasan los años y uno no se encuentra con nada. Pero en los cometas también se ha detectado la presencia de de numerosas variedades de moléculas orgánicas. En los primeros días de la Tierra millones de meteoritos y de cometas se abatieron sobre su superficie. Los hielos se fundieron y se mezclaron con las piedras licuadas y más tarde, tras el enfriamiento del planeta, los innumerables cráteres volcánicos expulsaron vapor de agua que cayó en forma de lluvia y que constituyó la capa acuática. La vida, viene del cielo.



Hace 250 millones de años, una hecatombe de gran envergadura supone la desaparición de la mitad de la especies marinas. Fue el fin de los trilobites y de las amonitas. Los mismos que encontramos en forma de fósiles en el desierto contiguo a Villa de Leyva. Corresponden a esta época la formación de los cráteres de Rochechouart en Francia, y el de Manicouagan, en Quebec, producidos por la violenta visita de asteroides que alteraron la historia de vida de nuestro planeta. Otra hecatombe, de parecidas dimensiones, tiene lugar hace 65 millones de años, trae consigo la extinción de los dinosaurios, que hizo posible la expansión de los mamíferos, los que en pocas decenas de millones de años evolucionarían para dar origen a numerosas familias: caballos, gatos, elefantes, ballenas, monos y... homínidos, nuestros abuelos naturales. Cómo fue....? En Chixculub (Península de Yucatán, México) cayó, hace 65 millones de años, un meteorito gigante cuyo impacto desencadenó incendios forestales y opacas nubes de humo que oscurecieron la atmósfera del planeta por completo. Con esto, la luz solar no llegó al suelo, el proceso de fotosíntesis se interrumpió, se produjo un rápido enfriamiento de la biosfera y con ello un invierno meteórico y un efecto invernadero (parecido al que hoy nos amenaza) con un subsiguiente recalentamiento considerable de la superficie planetaria. Los dinosaurios, en su gran mayoría herbívoros, agonizaron a falta de alimento.



Sabemos, por cuenta de la estadística, que el intervalo medio entre las caídas de meteoritos de dimensiones superiores a diez kilómetros que impactan la superficie terrestre, es de un centenar de millones de años.


Hay otra historia. Una larga falla geológica recorre el continente africano desde Egipto hasta Tanzania. Hace unos pocos millones de años, cuando el continente ya estaba habitado por diversas poblaciones de monos, al este de la falla, el suelo se levantó lentamente. La selva se secó y se transformó en sabana. Allí, la vegetación pobre y escasa ofrecía poca protección contra los depredadores. A fuerza de aprender a correr para buscar abrigo, los monos se vieron obligados a adoptar la posición vertical, dejando así libres sus manos. Este cambio de postura inició el fenómeno de la hominización. El mono dio paso al homo sapiens. Allí y en ese lugar se encuentra ubicado nuestro verdadero origen... Evolución biológica se llama esto.


Qué habría pasado con este, nuestro planeta prestado, si el monumental asteroide no hubiese desviado el eje de rotación, si los cometas no hubieran traído las moléculas de vida, si el descomunal meteorito no hubiera caído en México, si los movimientos turbulentos del magma terrestre no hubieran provocado el levantamiento de la placa al este del África...


La respuesta es tan inocente como definitiva. Nuestra existencia es y seguirá siendo una contingencia. Nuestra corta vida (despreciable en el tiempo cósmico) es producto del azar, el mismo que me ha hecho ser lo que soy y que me obliga a creer y a hacer lo que pienso y hago. La reflexión metafísica sobre el sentido de mi existencia es vana y no tiene objeto. Por lo pronto seguiré buscando un lecho para soñar, un rayo de sol que me conforte, una palabra que repita lo que soy, una música que me convierta en lo que quiero ser y un ser vivo, diferente a mí, interesado en respirar el mismo aire.


No dejaré de dirigir mi mirada al cielo. No dejaré de inventar lo que me imagino. No dejaré de ver lo que no se ve. No dejaré de creer.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Déjame dormir contigo

La canción que quiero escuchar
proviene de un lugar que vive en ti:

una sonrisa que precisamente es tu sonrisa
y hace posible lugares que no conocía,

un grito que a la vez es nuestro grito
y recorre la ciudad
y nos llega al final del día
antes de entender quiénes somos
dónde estamos
justo antes del amanecer.

La canción que más me gusta
son las cosas que me cuentas
todos los días
entre dormida y despierta
y que hablan de sorpresas
lo que quisiste ver
lo que soñaste anoche
lo que son las alegrías
un café por la mañana...
más dormida que despierta.

No despiertes
no me preguntes
déjame dormir contigo.

Ama las nubes 1.


He concluído la lectura de un libro maravilloso que me mantuvo, durante privilegiados momentos de vida y a lo largo de incontables meses, lejos de mis cosas y muy cerca de la realidad. Su título, AVES, MARAVILLOSAS AVES, los diálogos entre el cielo y la vida de Hubert Reeves. Dice más el subtítulo que el título, pero eso no importa, como tampoco el hecho de haberme obsesionado con la idea de no terminarlo nunca. Lo cierto es que ya llegué a la última página; fatal adjetivo que según la RAE designa (sé que el verbo es equivocado) lo remoto, lo retirado, lo escondido... y más aún, lo que está al final, lo definitivo; y para decirlo en un lenguaje más literario: dicho de una cosa que en su línea no tiene otra después de sí. Pues bueno, sí hay algo de fatalidad. No nos atraen los términos (amenazan nuestra libertad), no nos gustan los finales; que la espléndida cena se termine, que el viaje del descanso llegue a su fin, que el paseo en bicicleta culmine para convertirse en un registro del pasado, que la fiesta del sábado en la noche languidezca porque es otra vez domingo y nadie quería que lo fuera, que la película, la canción en la ventana, el desayuno de sol, el abrazo infinito, el sueño compartido o la vida misma desaparezcan para convertirnos en seres irremadiablemente solos. Por eso no era mi intención terminar mi lectura.

Para creer que nada llega a su fin, para imaginarme que sigo siendo el mismo de ayer... y en fin, para no morir, comparto entonces algunas ideas y verdades tan importantes como conmovedoras que recogí (nada es mío, todo me gusta y soy un inocente espectador que compra su boleta para reclamar algo que le fue prometido). Recuerdo una escena en la que Jack Nicholson despierta entre sorprendido y sonriente con los aplausos cerrados y emocionados al final de La Traviatta después de haber dormido y roncado plácidamante durante toda la obra. Qué momento... eso es lo que quiero para mí.

Lo que viene ahora son elementales, desenfadadas y espontáneas acotaciones mías logradas a partir de los datos suminstrados por Reeves. Escribo esta entrada, estos comentarios y este blog porque creo, firme y solemnemente, que no voy a morir. Porque confío ciega y prudentemente en la perseverancia de la tecnología, que le da al hombre corriente la posibilidad de inmortalizarse en la palabra.

Un año luz equivale a diez billones de kilómetros que recorre la luz a 500.000 kms por segundo.
Las galaxias ubicadas en los confines del universo observable están situadas a unos diez mil millones de años luz de nuestro pequeño planeta. Es decir, las vemos como eran hace diez mil millones de años... todo lo que vemos es pasado, nada es real, todo es una hermosa mentira, por cuenta de la luz y la distancia. Los invidentes no tienen ese problema, sé que es macabro, pero así es. Es la razón por la cual ellos ven mejor que ustedes, los que pueden leer este blog.

Una de las mejores definiciones del infinito (palabra a la que le deberíamos prestar más atención, si es que queremos entender algo...) le pertenece a un hombre que vivió en el Renacimiento, Nicolás de Cusa: "El universo tiene su centro en todas partes y su circunferencia en ninguna parte".

Centenares de miles de años luz: la dimensión de las galaxias.

Miles de millones de años luz: el tamaño del universo.

Miles de millones de años: la edad del universo.

Dos mil millones de años: la vida en nuestro planeta.

...Paréntesis de sensibilización.


"El hombre es sólo una caña, la más debil de la naturaleza; pero es una caña que piensa. No hace falta que el universo entero se arme para aplastarlo; un vapor, una gota de agua bastan para matarle. Pero aunque el universo le aplaste, el hombre seguirá siendo superior a lo que le mata, porque sabe que muere y la ventaja que el universo tiene sobre él, el universo no la conoce"(Pascal). El pronóstico es que seremos aplastados, no por la naturaleza, ni por el desarrollo de la tecnología, ni por el abuso desconsiderado de los recursos naturales... pero sí por el incontrovertible principio cósmico del cambio... para darle paso a especies más evolucionadas, así como sucedió con el desaparecido reinado de los dinosaurios. Por lo pronto la punta de lanza de nuestro dominio sí se fundamenta en la conciencia que tenemos de la muerte, única consideración que hace posible la filosofía, la religión y la ciencia.

Antes y después de la vida está la presencia de energías. Fue lo que hizo posible que la materia se organizara en lugar de permanecer en su magma caótico primordial, léase el tiempo que sucedió al Big Bang. Sigo pensando que todo está y estará en orden, aún después de nuestras inconsecuentes vidas alimentadas por el sueño de la independencia. Todo está donde debe estar. Lo entendieron los griegos cuando inspirados en el dictado de la naturaleza tallaron el concepto de destino. La libertad de los hombres y la autodeterminación de los pueblos son quimeras necesarias y bellamente inventadas. El destino está hecho de lúdica, azar y contingencias. De allí venimos y no está incluído en nuestro libreto el poderlo cambiar.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

El cielo que dibujas

Tenerte cerca más cerca de lo que creo
me acerca mucho al cielo que dibujas cuando hablas
Todos los días llegas con las cosas
que te pertenecen y
que vuelven a ser mías
para siempre
Mi donación es un regreso
un paso más al espacio que dejaste
cuando vuelvo a encontrarte
Seguiré reconociendo en ti
la gentileza, el amor en tus manos
la lista de propuestas que te asaltan
y que yo transcribo
en un papel usado,
cuando me pones del lado
de las cosas alegres.
Gracias por la brújula de Berlín
por el pan que traes a veces
por seguir así
pendiente de algo que nos puede llegar a pasar.

Esta noche no podré dormir
es porque no quiero que se vaya la luz
y esta fiesta se me olvide.

lunes, 19 de octubre de 2009

Me voy a quedar

Creo que me voy a quedar
mirando tu piel
el espacio que hemos ocupado
la costumbre
tus margaritas
un par de despedidas
el melocotón.
Hay algo de ti
que está conmigo
en todos los sitios.
Voy a insistir
en esta permanencia
en otros recorridos
en un escondite
para que te sientas segura.
Tengo el tiempo.

domingo, 18 de octubre de 2009

Una mirada


Foto: GermánSánchez Pardo


La idea que tanto me atrae es algo parecido a tomar fotografías como si fuera el ejercicio de una reverencia. El concepto no es mío, pero se aplica cuando se miran las cosas con respeto y emoción (incluyo las palabras y los rostros de los hombres). Seguiré caminando (torpemente) y mirando con devoción; no para observar ( sé que nada que sé y que nada he aprendido), sino porque ya no tengo la menor duda sobre el sentido de mis pasos (a veces en círculo, a veces en reversa). Esto es, quedarme, porque no me canso de mirarlo todo... asombrado y silencioso, repitiendo la cara del niño que por primera vez recibe un regalo. Voy a permanecer en la última fila del teatro, cuando todo termina y ya nadie está en el escenario.
Hace 99 días que nada escribo. El mundo, según Paul Morand, es un libro del cual no se ha leído más que la primera página. Sigo pensando, (ahora que mi tiempo de vida se acerca a la traslación 48) que la verdadera aventura del hombre, a la manera del Quijote, es interior. No le pido nada la vida, sólo que se deje mirar (la frase es de Pavese), lo demás es que si tengo o no pan para el desayuno. Lo que busco son las mismas palabras que van y vienen, una conversación después de la cena, el cielo cerca, una razón para quedarme.

sábado, 11 de julio de 2009

La puerta cerrada

Foto: Germán Sánchez Pardo
Real del Monte, Estado de Hidalgo, un día de octubre del 2008.
También hay días en los que sólo quiero descansar
procurarme la distancia, el silencio.

domingo, 5 de julio de 2009

Verte

Verte
me importa tanto
como ese sueño que tienes
que también eres

hacer una vez más
una fiesta de vino
de azúcar y sal
la luz que viene
y que llega
desde el amanecer

Volver a verte
es estar en vos
permanecer
en tu voz

No soy mucho
y también
tengo poco para dar
una caja de cartón
una visita de ida y vuelta
un dolor en el alma
la búsqueda del cielo
en donde imagino
también
las estrellas
todo el polvo cósmico
las galaxias
sólo tu sonrisa.

sábado, 27 de junio de 2009

Tu mirada en el cielo

Eres
todo el tiempo que tengo
un grito que se va lejos
este aire que no me deja solo
la niña que juega en el patio
una luz que viene del río
este instante destinado a creer
la idea de seguir en este lugar
el motivo de volverte a buscar
todo lo que soy
y no sabía que era
sortilegios
hecatombes
designio de los dioses
tu mirada en el cielo.

lunes, 22 de junio de 2009

El desierto

Foto: Germán Sánchez Pardo
El desierto en los alrededores de Villa de Leyva. Un lugar con mucha luz, millones de cosas pequeñas, y un viento familiar y seco que te llena el espiritu de sueños y la cabeza de pensamientos inmensos y alentadores. Para conocerlo resulta mejor hacerlo en bicicleta, con una cámara y todo el día disponible. Me encanta... me siento muy bien en ese lugar. Me recuerda un patio del barrio Teusaquillo a mis siete años.

Flores en la pared

Foto. Germán Sánchez Pardo
Fue una tarde a la salida de un concierto en la Sala Teresa Cuervo del Museo Nacional de la carrera séptima. Había llovido, el aire estaba limpio y las livianas nubes daban paso al azul más hermoso que conoce cielo alguno... el cielo del Altiplano Cundiboyacense. No eran las seis de la tarde y parecía que el día no permitiera que la noche hiciera su entrada. Todo lo recuerdo bien. Yo estaba de muy buen ánimo.... suele suceder cuando salgo de los cines y los conciertos de música, y con mayor razón si llevo la cámara conmigo. La pared mojada es de una casa distante dos cuadras del Museo. Reproduce cierto equilibrio, esta diferencia que a veces conecta a las cosas, el mar con el cielo, tu sonrisa con mi tristeza y cosas así. Vi una foto que se puede tocar, que dan ganas de tocar, y vi también una luz paradójica porque nace en la oscuridad. Sé que lo que vi no es lo que se ve. Siempre es así. En la fotografía como en la cocina, las cosas salen mejor cuando estás contento.

domingo, 14 de junio de 2009

Lejos de aquí

Voy a depositar toda mi confianza en la última (la única) sospecha de distancia que se ve desde mi ventana. Voy a pensar que estoy ahí, es decir, lejos de aquí. Parado como un recuerdo. Confundido con el camino que no elegí. Voy a imaginar que soy el hombre que se detuvo un paso antes de cruzar la calle. El que no sabe lo que hace la otra gente y que ya olvidó la amistad, la solidaridad y la reconciliación. No quiero más viajes. Ya conocí demasiados rostros, y no quiero que alguno se quede en el olvido. La historia de mi vida son palabras que ruedan por las escaleras, y por lo mismo, no logro alcanzarlas.

martes, 2 de junio de 2009

El desasosiego


Somos quienes no somos, y la vida es veloz y triste. El ruido de las olas por la noche es un ruido de la noche; ¡y cuántos lo han oído en su propia alma, como la esperanza constante que se deshace en la oscuridad como un ruido sordo de espuma profunda! ¡Qué lágrimas lloraron los que obtuvieron, qué lágrimas perdieron los que consiguieron! Y todo esto, durante el paseo en la orilla del mar, se me tornó el secreto de la noche y la confidencia del abismo. ¡Cuántos somos! ¡Cuántos nos engañamos! ¡Qué mares suenan en nosotros, en la noche de ser nosotros, por las playas que nos sentimos en los encharcamientos de la emoción! Lo que se ha perdido, lo que se debería haber perdido, lo que se ha conseguido y ha satisfecho por error, lo que amamos y perdimos y, después de perderlo, vimos, amándolo por haberlo tenido, que no lo habíamos amado; lo que creíamos que pensábamos cuando sentíamos; lo que era un recuerdo y creíamos que era una emoción; y el mar en todo, llegando allá, rumoroso y fresco, del gran fondo de toda la noche, a agitarse fino en la playa, en el decurso nocturno de mi paseo a la orilla del mar...


Fernando Pessoa, Libro del desasosiego. Fragmento 250, La muerte del príncipe, publicado en el número 27 de presença 1930.

sábado, 16 de mayo de 2009

Foto: Germán Sánchez Pardo
Villa de Leyva, su desierto, al que siempre regresaré.
Foto: Germán Sánchez Pardo
Real del monte, un pueblo mágico en el Estado de Hidalgo (México) en cuyas calles conocí la lluvia, la barbacoa y la sombra del tiempo en la pared.

No me pierdas de vista

No me pierdas de vista
no te distraigas con el bullicio de la calle
con las luces de fuego que te encandelillan
con las nubes que dibujan lo que quieres ver
recuerda que nunca se quedan

No te pierdas en la sombra de los parques
en el silencio que frecuentas
cuando no encuentras
cómo dar un paso más
No te pierdas en el reflejo que repite
la ausencia necesaria de las cosas

No te acuestes sola
en el campo de los girasoles
Recuerda siempre
que siendo el hombre triste
también soy la hora de la calma
el espacio de tu cama
el intérprete de tus palabras descifrables
arpegios
alegrías
armonías
que vienen de ti

Sigue siendo el viento
cuando hay sol
la ventana que da a la calle
cuando la calle es para los dos
el tiempo de esperar
cuando sabemos que va a amanecer
las manos en tu rostro
cuando estás dispuesta
de nuevo a sonreir

No te quedes sola
No me pierdas de vista.

viernes, 13 de marzo de 2009

Siempre regreso


Fotógrafo: Lalo Borja




La diferencia entre la fotografía y la imagen en movimiento es que la primera vive en el espacio –por lo tanto es eterna- y la segunda vive atrapada en el tiempo y por lo mismo está condenada a repetir sistemáticamente su final.

No te muevas, verás cómo yo me encargo del resto. Siempre serás la que se quiere ver y yo el que te ve.

Un ser que se aleja es un ser que se lleva algo que nos pertenece.

Dos manos separadas por una ventana, dos manos aferradas.

El periódico de ayer es otra dolorosa metáfora de la impotencia.

Hay la opción de ser otros en nosotros.

Los viajes nos acercan a lo que no somos, queremos ser y nunca seremos... esa su importancia.

En el viaje que me contaste hablabas con una guayaba y ella te contestaba.

Frente a la muerte del otro nace el sentimiento de culpa, de continuar un rato más, vivos.

No quiero que nadie -ni tú- se muera.

La música no cabe en la memoria; cuando llega su final hay júbilo, después llega la pérdida, la orfandad, la nada.

Terminado el concierto encontré algo que todavía queda de mí.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Annie Leibovitz













La superficie puede ser tan reveladora como la esencia (Annie
Leibovitz).

Es muy difícil no ser artista cuando se viaja mucho por las carreteras pues
cada cosa que enmarca la ventanilla es una fotografía
(Annie Leibovitz).

Hago fotografías sólo para conocer a las personas, lo mío no son las palabras (Annie Leibovitz).

martes, 3 de marzo de 2009

Te levantarás temprano



Foto: Sandra Parra

Ya sé que mañana vas a inaugurar el cielo y te pondrás a decorar la calle con botones de colores, palabras que también son tu pasado y los últimos compases de un allegro del que no sabes si te quieres separar. Elevarás algún saludo a otro cualquiera de tus amigos que sólo ves en los andenes. Experimentarás la felicidad de ser nuevamente la misma de ayer y querrás entonces saltar sobre los charcos porque no ha nacido el hombre que te haga cambiar de parecer. Sabrás al final del día que regalaste todas las sonrisas y que sólo te hace falta mi lejana voz para pensar por primera vez en ti; ahora que ya te estabas acostumbrando a dormir sola y que tu vida comienza a parecerse a una cámara de cine que viaja todo el tiempo en reversa. No vas a saber si fui una condición que aceptaste o el hombre que dice te ha estado esperando en el bar de la Soledad desde siempre. No vas a entender, en particular, por qué te sigo consignando mariposas y papeles doblados que siguen apareciendo en todos tus bolsillos. Aceptarás que tu vida es mejor cuando regresas de un sueño, a veces sosegado a veces intrincado, como la vida real. Por eso, aunque te levantes temprano, nunca te querrás despertar.

miércoles, 21 de enero de 2009

La mesa del rincón


No soy ni seré un viajero, porque en lugar de salir siempre he preferido entrar. Las palabras más nobles que conozco no las he escrito yo; algunas las he encontrado en libros, otras me las han dicho, muchas las he olvidado pero todas viven en mí. Todo esto para decir que lo que escribo, y no es mucho, no me pertenece; es, ha sido, como la vida, algo prestado. No tengo el talento del hombre emprendedor, a cambio he elegido el recurso y la recompensa de los que se detienen un instante antes del siguiente paso. Nada en mi vida está culminado. No tengo valor, sólo creo que si respiro es para ver, que no quiero hacer nada y que nadie me puede ver. El movimiento siempre son los otros. Para eso el gusto de vivir. Para ver qué pasa. Para ocupar obstinadamente la mesa del rincón. No hay muchos lugares para mí. Me conformo con las cosas que tocan tus manos. Lo último que aprendí fue a montar en bicicleta, dormir en el piso, ver y no ser visto y creer en los 300.000 Kms por segundo con los que viaja la luz en el espacio. Por eso nada de lo que vemos es real. Por eso todo es pasado.

viernes, 2 de enero de 2009

Este viaje

Voy a seguir en este viaje
para agradecer el sonido de la lluvia
exhibir el valor que nunca tuve
regresar todo lo que me dieron
olvidar lo que me duele
y tomar otra ruta
siempre y cuando
me lleve al mismo lugar.

Voy a dedicarme a tu voz
a todo lo que dices
y a lo que a veces no dices
a todo lo que descubro en ti
siempre que te dejo sin querer dejarte
a los lugares que me cuentas has conocido
a todo lo que te parece conmovible, inverosímil, pintoresco
a los momentos de inobjetable intimidad
en los que creo que caminas a mi lado
(muy cerca de mí)
para hacerme sentir bien.

Voy a intentar vivir esta vez
en el patio de las matas
en la sala de tu casa
en el campo de centeno
en la noche del rescate
en mi guitarra rota
en la música que llega hasta la calle
cuando apareces feliz en el teatro.
En el único escondite que conozco.
Sentado en la escalera de mi casa
esperando que regreses.

En casa


Tres afirmaciones hechas por Carl Sagan a finales del siglo pasado. Contundentes, preocupantes y hasta cierto punto demoledoras. Aquí mis comentarios...


"Vivimos en una sociedad profundamente dependiente de la ciencia y la tecnología y en la que nadie sabe nada de estos temas. Ello constituye una fórmula segura para el desastre." (Carl Sagan)
No sabemos nada o mejor, muy poco. De casi nada nos ha servido, como especie, el avance tecnológico y científico; a excepción de un poco de confort (atrofia, anquilosamiento, sedentarismo) y la prolongación de la vida. El tiempo estimado de la vida en la Tierra es de 2.000 millones de años. El hidrógeno se agotará, la parte central del Sol se hinchará y se convertirá en una estrella roja más grande, el calor evaporará los océanos y disipará la atmósfera y el planeta dejará de ser habitable. Para ese entonces los seres humanos ya habremos desaparecido de la faz de la Tierra devolviendo de nuestra custodia un planeta saqueado, mutilado y sediento con una corta historia que nadie contará en la que varias generaciones de hombres, a pesar de su capacidad de modificar su entorno, no lograron vivir mejor ni ser más felices.

"El universo no fue hecho a medida del hombre; tampoco le es hostil: es
indiferente". (Carl Sagan)
No somos tan importantes en el inconmensurable espacio cósmico. Nadie nos está esperando ni está pendiente de lo hagamos o dejemos de hacer. A nadie le interesa lo que hagamos con el lugar que habitamos. No tenemos jueces ni tutores. La única ética la hemos inventado nosotros y el único orden lo componen los principios astrofísicos que gobiernan el cosmos tales como el retorno (sentido y estructura cíclica de la materia), la creación y la destrucción, la expansión, la atracción de las masas y la energía que se produce cuando al interior de una estrella el gas de hidrógeno se convierte en gas de helio (4 átomos de hidrógeno se convierten en uno de helio) dando paso a la luz y al calor.

"Para hacer una tarta de manzana primero tienes que crear un
universo". (Carl Sagan)

Una corta historia que duró algunos millones de años: en los primeros tiempos de la Tierra, millones de meteoritos y de cometas se abaten sobre su superficie. Los hielos de los astros voladores se funden y se mezclan con las piedras licuadas a causa de la alta temperatura del origen. Más tarde, tras el enfriamiento, los innumerables cráteres volcánicos expelen vapor de agua. Éste vuelve a caer en forma de lluvia y constituye la capa acuática. Los hidrocarburos y los cianuros de los cometas (portadores de vida) desempeñaron sin duda un papel importante en la elaboración de la materia viva.

La vida existe en nuestro planeta desde hace 2.000 millones de años y el universo tuvo origen hace 20.000 millones de años. La Tierra junto con nuestro sistema solar tienen 5.000 millones de años y el tiempo estimado de vida del Sol es de 10.000 millones de años. El universo entonces se toma su tiempo, pero hay que creer en él. Aprovechemos esta oportunidad en este transitorio planeta prestado porque es apreciablemente corta y además es la única.

sábado, 27 de diciembre de 2008

Como una canción



En lugar de un poema algo parecido a una canción
que acompañe cuando no haya nada para comer
o los pies recorran el trayecto de un blues, cansados de tanto caminar.

Que sea un viaje que conduzca siempre a la salida.
Un porro sinuano una flauta ´e millo un violonchelo en la montaña
o una voz (precisamente como la tuya) que regresa de un lugar que no conozco.

Que tenga la apariencia de la alegría
del tiempo que se va
o de las palabras que deja salir tu boca
cuando yo las intento atrapapar...
como si fueras la mujer que siempre sale a caminar
y yo, el hombre que recoge las flores que dejas
sólo para poderte alcanzar.

A veces sucenden cosas, cataclismos, imprevistos, dictados del más acá, miradas lejanas que se atropellan, mensajes con códigos cifrados, invitaciones a ser algo más que un accidente en la vida... de lo cual nadie se tiene que salvar. A veces dan ganas de ser un silencio escrito en un pentagrama, una historia bien contada, un beso en un parque público, un paseo en bicicleta, cualquier hoja encontrada en el prado, un verso abandonado o un momento que queremos se repita y no se repita... sólo porque es sagrado. Por eso preferimos la distancia que comienza a ser cercana, acompañada de todas las preguntas que siguen siendo parte de nosotros. Para entender que nunca vamos a negociar lo que somos y seguiremos necesitando. Porque queremos seguir habitando el centro de nuestra breve y sencilla existencia.
Sólo importa el café de la mañana acompañado de una sonrisa (que es música y que por eso mismo, sólo se explica en el fondo del alma). Yo ya lo entendí. Sólo quiero una vida que se pueda recorrer, como una canción que permanece en el tiempo y se renueva todos los días a las 4 de la mañana. Lo demás es hagamos el desayuno, perdonemos la tristeza, dibujemos los colores, derrotemos el vacío, toquémonos los pies y salgamos a volar en globo o en bicicleta aferrados a lo único que realmente somos.




sábado, 20 de diciembre de 2008

Una historia


Siempre me ha resultado difícil colgar cuadros en las paredes, escribir bien, planchar las camisas, recibir regalos, comprender el pasado, mantener un escritorio ordenado, perdonar la indolencia y el desagradecimiento, manejar el sentido del humor inteligente, aceptar que los aviones pueden volar, trazar con precisión las líneas de las letras, los esquemas y los dibujos, creer en los designios zodiacales y tocar bien la guitarra. A cambio se me facilita recibir visitas en medias, acostarme tarde, hablar en voz alta cuando camino solo, dar regalos, dormir en el cine, pensar en puestas de sol y meterme en la cocina para que en la casa circule la ilusión.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

El barco se va

La historia ocurre en un teatro de barrio. Un actor que olvida su papel. Es un personaje secundario que hace su entrada sólo al final de la obra, con la responsabilidad de darle sentido a una confusa trama contemporánea.

"Me lanzé al agua, y después recordé que no sabía nadar",
dice el parlamento del protagonista, para darle paso a la única intervención de nuestro personaje. Todo el reducido público queda suspendido de un eterno e incómodo silencio en el que sólo caben las angustias, las preguntas, los bostezos y todas las vidas de los asistentes resumidas en el segundo previo a un suspiro. Una taza de café se derrama. Un penetrante dolor taladra la cabeza del portero. El único reflector de luz titila por un instante, sin que nadie lo recuerde. Los repetidos pasos del director ebrio, escondido en un sucio camerino, se escuchan en todo el barrio. Un gato displicente cruza la calle. El frío asesino hace su ronda nocturna y cubre la inútil rutina de una ciudad que se resiste a dormir el sueño de una promesa no cumplida. En ese momento -y porque toda su desgracia es una cosa material que cubre el penoso recorrido desde el bajo vientre hasta su ser más interior- nuestro personaje (que ya olvidó su papel y no le interesa recordarlo) dice:

"No me voy a quedar. Voy a caminar, otra vez, las calles que conozco. Voy a
componer una canción. Voy a agradecer el tiempo, las palabras, el contacto de la
piel. Tengo ganas de meterme en un cine contigo, para volver al lugar donde comienza el regreso: una fiesta al amanecer, una sombra y otra sombra, la noticia del olvido".
Dicho esto, toma su abrigo, camina la platea rumbo a la puerta de salida, abandona el teatro y con él la ciudad y todo su pasado.

domingo, 7 de diciembre de 2008

Sala de conciertos

Desde la puerta trasera de la sala de conciertos se te podía ver. Alejada de mí, distraída en el inocente recorrido de una idea, concentrada en el fastidioso paso del tiempo. Como si cada minuto fuera materia tangible, el final del mundo o un gran deseo a punto de convertirse en realidad. De vez en cuando veía que te movías; sólo yo lo notaba pues a nadie más interesabas. Lo hacías para mirar el piso, el folleto que te entregaron o un punto imaginario ubicado entre tus rodillas y tu mentón, para simular que pensabas. Yo creo que no lo hacías. Pensé, y aún lo sigo haciendo, que cansada de esperar, elegiste cantar mentalmente una canción escogida al azar, que te recordara lo fácil que es vivir en un mundo, diseñado por otros, en el que puedes entrar y salir cada vez que quieres. Eras un punto en el vacío o, para decirlo de otra forma, la idea más parecida al 1 absoluto, la representación de la más hermosa y profunda soledad. Sólo te acompañaba la intención de seguir siendo la misma, de volver a creer en la re-encarnación y de terminar de entender por qué sigues saliendo sola de los conciertos, la salas de cine y las reuniones con amigos. Por todo eso se te veía cómoda, dispersa y poco amigable. Cuando entraron los músicos al escenario no cruzaste la pierna, ni enderazaste tu espalda, ni tampoco tosiste; sólo dejaste de cantar y te abandonaste al más íntimo placer de dejarte abrazar por un trío de jazz, que habla en otro idioma acerca de un mundo que no existe.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Finale impromtu

Conduzco mi automóvil por una carretera en subida muy quebrada, llueve mucho, ruedo en medio de una larga fila de carros y la visibilidad es bastante deficiente. De un momento a otro siento mucho frío en la cara, tengo ganas de toser, los huesos de mis dedos creo que se congelan, pienso en la hipotermia. Después me doy cuenta que mi espalda está mojada, por lo tanto helada. Pero también mis piernas, al punto de no sentirlas. Experimento un infinito cansancio. Comienzo a sentirme desvalido. Transcurre un segundo de angustia. Al cabo de ese tiempo, lo entiendo todo. Dejé de conducir mi automóvil. Ahora estoy en la vía, manejando con un control remoto un carro igual al mío pero a escala. Camino detrás de él aunque también me veo a mí mismo en su interior. Ya no me interesa el frío, ni la lluvia ni la hipotermia. Me esfuerzo por dar cada paso, me fatigo, el aire frío llena mis pulmones... me siento bien, me agrada el aspecto que tengo, me gusta poder ver desde arriba cómo hago las cosas, qué lugar ocupo y qué tipo de realidad es la que me rodea cuando conduzco mi automóvil desde su interior... todo lo que existe afuera y ahora puedo ver.

Lo que se ve fuera del auto es lindo. Con lluvia, viento y frío, sigue siendo hermoso. Hay un mundo inmenso. Gran cantidad de aire. Espacio vacío en el que deben volar muchas cosas. Colores como el verde y el azul y otros cuyo nombre no conozco.

En cambio, mi estrecho espacio al interior del carro es miserable, es ridículo, no es grato, no es amable, ni siquiera es divertido. Desde su interior no se ve casi nada, por eso el volumen del radio es alto. Por eso la música es un grito.

sábado, 29 de noviembre de 2008

El testigo del crimen

En una conferencia a la que asistí sobre arte y sicoanálisis (el yo, el super yo y el ello) el especialista se refirió a una obra en la que se registran los rostros de los espectadores frente a la pantalla de cine. Como decir que la obra deja de ser la obra para convertirse en los que ven la obra. Así la obra no importa, desaparece. Podemos suponer entonces la cámara de la cámara, lo que se ve en los ojos de los que ven. Ver lo se ve desde los que ven, sin ver lo que ven. Como lo presenta Godard cuando se refiere a los ojos y a los labios en Alphaville http://www.youtube.com/watch?v=SHikpdf8ktM&NR=1 Aparece la imagen de la imagen. Cuando la imagen se convierte en la voz, la voz que sólo le pertenece al que ve. Al testigo del crimen, al que pasaba por ahí. ¿No somos acaso, y solamente, lo que vemos? Por ese motivo el interés que tengo en la voz, en los ojos y también en la espalda de aquellos que ven y que por algún morboso placer me intereso en recuperar.

Godard lo explica así:

Obtengo un realismo teatral. También el teatro es un bloque que no podemos
retocar. El realismo, de todas formas, no es nunca lo verdadero, y el del cine
está obligatoriamente trucado. Me acerco al teatro también por la palabra: en mi
film hay que oír hablar a la gente, tanto más cuanto que, a menudo, los
personajes están de espaldas, de tal forma que sus caras no nos distraen. En
cuanto al sonido, es lo más realista posible. Me hace pensar en el de los
primeros films sonoros. Siempre me ha gustado el sonido de los primeros films
parlantes: tenía algo muy verdadero porque era la primera vez que se oía hablar
a la gente.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Déjame vivir

He vuelto a sentir la cordillera que dejé de ver.
He vuelto a caminar cuando estoy en otro lugar
y he publicado una declaración en contra del perdón
(protegido del frío, las amenazas y de mí mismo)
ahora que a todos los sitios voy solo.

Ya me puedo quedar solo en casa.
Ya no tengo que hacer nada
Ya no tengo miedo.

domingo, 23 de noviembre de 2008

La estética de la tristeza

No soy una intelectual, escribo con el cuerpo (Agustina Roca).

Ética o estética. Lo bueno, lo bello, lo transparente. Lo que se quedó en casa, lo que no nos pertenece, lo que no vale la pena recordar. Lo que no es visible ni invisible sino cristalino. Lo primario, lo secundario, lo bonito. Tu sonrisa, tu vestido, tú. La sombra, la sombra que está en ti, todo lo demás. Las lecturas, el café de la mañana, el cambio de residencia. Lo que sí está, lo que no se ve, lo que se escucha. Lo que me gustaría, lo que no puedo, lo que me dijeron. Lo que me parece a mí, lo que está en otra parte, ese camino que conduce a la tristeza. El peligro, el esfuerzo, la visita. La otra calle, la peor comida, la misma historia. Lo que siento cuando pienso en algo. Lo que quiero cuando me quedo callado. Lo que era hasta hace un momento. La religión, la historia del universo, el pan del desayuno. Un hombre, una mujer, los dos sentados en el bus. Lo que no nos merecemos, la canción que acompaña, el desasosiego.

sábado, 22 de noviembre de 2008

La puerta

En la sala de recuperación hay una puerta cuya existencia desconocía... parece que está abierta.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

La otra película

Descansa, te vez cansada.
Parlamento final de una película de acción en la que el rudo, audaz, atrevido e inmortal protagonista se despide de la hermosa mujer que lo traicionó, utilizó y humilló. A esa altura del argumento la perversa dama pasa por un mal momento, ha perdido el poder y la belleza que algún día ostentara. Con esto, el héroe deja a su ex-compañera, su actividad al servicio de la mafia, el dinero fácil, el juego, las mujeres, el trasnocho, los excesos y la película. Se le ve entonces entrar a la oficina de la mujer en desgracia, a quien sin saludar le suelta la redundante ironía, y con mucha clase da la mejor media vuelta de la película. Última escena: metido en su abrigo 3/4 camina sin rumbo conocido para el espectador, alguna calle de N.Y. o de Chicago, premeditadamente solitaria. La cámara emprende un sobrevuelo por la ciudad. Todo está en paz ahora. Se acabó el caos. Se restablece el orden y la armonía entre los hombres. Hace mucho frío.

La mujer degenera lentamente... pierde todos los días algo. .. las llaves, un zapato, el perro, los lentes, el buen gusto. Un día, saliendo del supermercado, pierde la noción de la linealidad del tiempo y su vida se convierte en una calle cuya salida desconoce. Nunca más volverá a comprender la diferencia entre ir y venir, aquí o allá, afuera y adentro, antes y después, yo y los demás, lo uno y lo otro, lo importante y lo menos importante, arriba y abajo, temprano y demasiado tarde, amor e indiferencia, deseo y cansancio, calor y frío, el encuentro y el adiós, lo mejor y lo espantoso, lo bueno y lo muy malo, el comienzo y el final.
Al final, ¿cuál es la diferencia?
Lo escuché en un documental sobre la vida de Marlon Brando y hacía referencia a las últimas palabras de un suicida.

sábado, 15 de noviembre de 2008

No te prometo la verdad







La casa inacabada

Foto: Germán Sánchez Pardo
Se encuentra en la carretera Isa-Pesca, departamento de Boyacá. Un recorrido para hacerse en bicicleta. Lo hice para sentir el viento en la cara, el color del altiplano, el lugar al cual pertenezco, el mismo donde se encuentra mi origen. Otro hermoso momento de mi pasajera vida que me alegró tanto el corazón. Encontré todo el amor que debo, la compañía de los seres que están y de los que se van. De los que estuvieron y de los que vendrán. De los que siempre estarán. El sentido de todo lo familiar. La fotografié porque se parece a mí. Una vida por reconstruir, un lugar en el que son posibles la leña del hogar, el chocolate los domingos, el abrazo en las mañanas, la vida que tengo la obligación de volver a vivir. Al igual que mi novela inconclusa se llama La casa incabada.

Ciencia o literatura


Pensar es soñar despierto (Alfonso Sepúlveda)

Pensar es olvidar diferencias (J.L. Borges)

El poema, concebido en voz femenina, narra la historia de Martina, mujer que conocí en el año 85 y a quien le debo la voz de Neruda, el pan de centeno, Roque Dalton y el itinerario cinematográfico de Praga, Paris, La Habana y el grupo de teatro La Candelaria. La dejé de ver cuando terminé mi cuaderno de notas. Me dejó las cartas de Kafka a Milena Jesenska con una anotación: "Otro puente en medio de la lluvia."
VERSION DOCUMENTAL SOBRE EL OLVIDO EN PALABRAS DE UNA MUJER DEL AÑO PASADO


1

Llegamos a un acuerdo casi simbólico
cuando dejamos de hacernos los independientes
entre el grupo del proletariado
y acudimos a la huelga visiblemente felices
porque sabíamos que si eso no resultaba
el remedio estaba en el matrimonio.

En la fábrica relacionaban nuestra molesta carencia de ganas por todo
con la figura de los amantes legítimos
espectadores del sueño y sus anexos
que también eramos.

Yo siempre quise ser el drama.
Me hacía el viaje hasta la catedral
provista de lentes oscuros
más por comodidad que por elegancia
pero una mañana me sorprendió el muchacho Parra
interesado en mi mal uso del idioma
“Señorita, la amo porque no me ama,
no es de mi Partido y me hace reír”.
Me dijo que había entendido el existencialismo
una tarde
mientras acariciaba sus muslos
en un campo de concentración.
Era débil,
peligroso
y tenía el semblante del hombre que espera taxi.

Quería que en nuestro pacto
de personas llevadas al desastre
se contemplara la posibilidad de la insensatez.
De allí las horas invertidas
frente a las medievales alcantarillas
que nunca conseguimos levantar.
Memorizamos lo que nunca llegamos a ser
y descartamos la palabra libertad
como tolerante medida de las cosas.
Él pensaba en la violencia
y yo quería una ciudad y una boína
para ponerme linda.

A la huelga acudimos
deseoso él de ganar una inteligente cuota de colectividad
deseosa yo de verlo gigantesco para volver a casa sola
y con la grandiosa necesidad de alimentarme bien.

La función del invierno ejercía en el muchacho Parra
una rara y estimulante urgencia de compararme
con lo que contadas veces
reposaba al alcance de nuestra suerte
(la mala suerte).
Lo demás fue pan negro Hanna Hegerova cigarrillos árabes
y el laberinto de los espejos deformantes.

Así atravesábamos Praga
él pisando las reducidas calles de piedra
y yo imaginando lo que eran.


2

Celestino Drago en su taller de la calle Rioult
luego de infinitesimales cálculos de respetable procedencia
en los que los números perdían su sentido clásico
por mandato de agraciados sustantivos escritos en griego
advirtió
que aquello que diferencia lo humano de lo infalible
es el riesgo de la risa
como continuidad azarosa
del hombre perdido en sus esquemas.


3

Lo de ayer
que hablara para ti en mitad del cuarto
buscando convertirme en el pretexto de la tarde
fue considerar que seguir viviendo
es continuar mirándonos mejor en la distancia.

Si en mí
se ha tornado constante
agotado el término del encanto
aparecerme con otro nombre
y con otro acento
es porque me parece
que todavía tengo derecho
a recuperarme en la ciudad
comprar monumentales helados de frambuesa
parafrasear tus maleducados monólogos nocturnos
y regresar desbaratada y feliz
para decirte me perdí.

Quiero que mañana
cuando nuevamente se pierda la esperanza
me digas
que nuestro diario peligro del recuerdo
y las ganas de bajar esa persiana
son lo mismo
porque ambos viajan
por el decoroso camino del intento.


4

La tarea consiste en imaginar
mientras te haces la idea equivocada
de la dialéctica en horas de receso laboral
las figuras antropomorfas que pasaron en el teatro chino.
Tu presencia
incluídos los momentos de descuido pasional
fotos familiares y vulgares gustos gastronómicos
es asunto mío.
No por cualquier cosa respiro más cerca de dios
en el mismo lugar que me tomaste:
Claudio
las estrellas
Poros
La tercera
J. Pardo
La Cristina
tierra negra
Mozambique
la llovizna.

Debo agradecerte también
la responsabilidad con que trabajas
para destacar que quien camina
no eres precisamente tú
sino un teórico del aburrimiento más
que presta sus corbatas
y se enfada con jubilados clase media.

El punto de resistencia
son violetas olvidadas
en el puesto trasero de un bus estacionado.
La obscenidad
siempre serán tus ojos.


5

Verás
habría preferido encontrarte más borroso
más perdible
desganado y con un perro triste y medio ciego para mí
(es un ejemplo).
De pronto te veo con todos tus dolores
con las mismas condiciones en contra tuya
ejercitando toda tu capacidad de asombro
en la lectura concentrada de un anuncio publicitario.
Será porque sabes
que precisamente en esos lugares de gente
eres el primero en asumir el abandono.
La última vez
llevaste la mano a tu bolsillo
sobrepasaste el ritmo que llevábamos en la Jiménez
y te fuiste a demostrar en una esquina nueva
lejos de mí
que solamente se escapan los inteligentes
y que también eso es mala literatura.
Yo
que en todo siempre fui la sospechosa
llego con la alegría de haber hecho
todos los días sombra con el tiempo.
Conocí entre muchas cosas que ya olvidé
los animales antidiluvianos.
Aprendí a bailar la cumbia en un barco soviético.
Me privé de los oficios destinados al buen gusto.
Soborné adolescentes inexpertos que fueron mis amigos.
Invertí siete semanas en un ancianato apostando con las cosas al primero en equivocarse.
Perdí el sentido de la orientación esperando la lluvia en el parque público de un barrio bombardeado durante la ocupación alemana.
Me gané la vida divulgando el terrible desenlace del abad que decidió suicidarse comiéndose Las Confesiones de San Agustín en la sala de lectura de una biblioteca en Alejandría.

Salvador
dejé de ser la mujer difícil
que busca entre tus escritos la definición de coquetería.
Ahora leo a Mann.

Bien sé que cuando por fin te sientes a charlar las cosas
con un exiliado más afectado que tú
asociarás tu dolor en el pecho
con aquella triste pero juiciosa mujer
que administró tu soledad
en una ciudad que se apaga inexorablemente.


6

proyectos a largo plazo:

1. Concierto en Re Mayor para violín y orquesta, opus 35, Peter Ilyitch Tchaicovsky, Philadelphia Orquestra, Eugene Ormandy conductor, Isaac Stern violín, Allegro Moderato, contra un día que no tuvo con quién.
2. Salvador solo.
3. La circunstancia o cierta particularidad que acompañe al acto de caminar la casa una vez más.
4. Un hombre que proporcione soluciones concretas, en los términos de aquél que recorre el supermercado buscando respuestas inútiles al fenómeno de la abstención.
5. El chaleco rojo de Gautier, el 25 de febrero de 1830 en el Teatro Francés.
6. Pedro Páramo.
7. La prudente elaboración de una zona de intercambio (dígase tristeza, diálogo o renuncia prematura).
8. Que interrumpir el sueño, con la intención de organizar la noche en otro cuarto de alquiler, se me vuelva costumbre.Un poema que diga: ESTA CIUDAD.
Foto: Germán Sánchez Pardo
La idea de reproducir lo que está aunque no se vea. Fue un concierto de jazz en la sala del Museo Nacional. Sugerencia, inusinuación, el poder de la condición humana. Vivir, sentir y creer en lo que no vemos.

lunes, 28 de abril de 2008

Perdóname el dolor, a veces



El nombre de mi blog. Primero fue un verso de un poema sin suerte, luego una línea en un correo... o tal vez en varios (como cualquier escritor que no escribe, escribo largos correos, bien escritos pero con muchas repeticiones.... nadie lo sabe). Finalmente y gracias a la ayuda de alguien que se interesó por el sitio, ahora es un poema de -qué buena fortuna- uno de los mejores poetas de habla hispana y de todos los tiempos. Es lo que decimos cuando ese alguien ya no habita este planeta. Casualmente don Pedro Salinas... versos que escuché de la voz de don Ramón de Zubiría en una colmada aula de la Universidad de Los Andes por los años 80 y que después, muchos años después, leí en mi cama y en voz alta muchos viernes pasada la media noche. Por eso, bienvenido el encuentro.

He de seguir la poesía, la buena poesía, la que sabe cómo son las cosas, la que te recuerda algunas lecciones, algunas tristezas, algunas promesas, todas olvidadas. Mi lista la conforman, no muchos. Además de Salinas (don Pedro me gusta más), la Pizarnik, Cortázar poeta (la otra cara), Raúl Gómez Jattin, Benedetti (no me da pena confesarlo),
De Greiff y cuando aprendí a leer: Neruda, Serrat, Barba Jacob y César Vallejo (el poeta que le gustaba a mi papá y con el que fue comparado -en la familia todos hemos escrito poesía, no somos muchos y las mejores son las del papá-). Fui profesor de Literatura durante veinte años y siempre leí los mismos poemas.... en particular uno: Le dejeuner du matin (J. Prevert), era mi ejemplo de la genialidad en la poesía. Pero también leí muchos fragmentos de novelas que me fueron más útiles que los mismos poemas para explicar cuál el objeto de la poesía: que te acompañe el compás de la más profunda, melancólica, emocionada, magnífica, conmovedora y estremecedora sinfonía en alguno de tus pasos.



Perdóname el dolor, a veces


Perdóname el dolor, a veces,
perdóname la tristeza casi siempre
y la soledad (es así como llamo a tu ausencia).
Perdóname el silencio
y las palabras
ahora.
Perdóname la alegría si te tengo
un poco,
los encuentros, los versos,
mi pobre vida.
Perdóname la esperanza
todavía(la tomo sin dármela
y la asumo como único alimento).
Perdóname que hable
que calle
que respire
pero nunca que te ame.
Condena mi amor, castígame por él,
quiero el infierno por patria y aposento,
que los días me torturen y conozca la fatiga,
que tus reproches me vistan de martirio,
tu furia de sangre.
Maldita y desterrada, te seguiré queriendo
y seré, más que nunca, imperdonable.

Pedro Salinas